Definido por especialistas, críticos y los propios artistas como una unidad de estilo más que un movimiento, el surrealismo se declara como una serie de investigaciones individuales, en las que cada artista le confiere su propio estilo. Una tesis que se alinea con el trabajo del pintor Ángel Ferrández que, durante dos años ha estudiado intensa e interiormente el Real Jardín Botánico-CSIC para ofrecer en su obra titulada Botane, una visión onírica e inesperada que sobrepasa la racionalidad del mismo Jardín.

“Se trata de realizar un paseo profundo y detenido por cada uno de los rincones del Jardín Botánico que pueden evocar disciplinas científicas como las matemáticas, la química, la física y, por supuesto, la biología, pero también otras artes como la poesía o la arquitectura para crear un universo sensorial que dialogue con la riqueza natural del entorno y active todos los sentidos del espectador”, ha señalado Ferrández para definir la exposición que se puede visitar en la sala invernadero de los Bonsáis hasta el próximo 23 de febrero.

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